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Presentación del Lema del curso 2020-2021: “CUIDEMOS LA CASA”

El lema de este año se basa en dos ideas fundamentales: “CUIDAR” y “CASA”. La casa común de todos, hablamos, por supuesto, del hermano Mundo, de la hermana Tierra.

Esta nuestra casa común, nuestro planeta, está en una situación muy grave. La Tierra no es nuestra, formamos parte de ella, somos uno más dentro de ese engranaje prodigioso que es la Naturaleza -recordad: somos pequeños, dentro de esa inmensidad-.

Todo lo que nos rodea y nos permite vivir: el hermano aire, el hermano sol, la hermana agua, las hermanas plantas, los hermanos animales… son un enorme regalo para el ser humano. Por eso es tan importante cuidar de cada ser y por supuesto de cada persona como a preciosos tesoros, que no podemos maltratar, ignorar o descartar.

Nosotros queremos aprender a hacer las cosas de manera diferente. Queremos dirigir nuestra imaginación, creatividad y nuestras capacidades para hacer esas cosas nuevas. La ciencia, la tecnología, la economía pueden orientarse hacia la construcción de un mundo más fraterno, «de un progreso más sano, más humano, más social, más integral» (Laudato Si).

La segunda idea se basa en: “CUIDEMOS”. Para ello simplemente basta con acudir al diccionario: busquemos cuidar”

  1. Ocuparse de una persona, animal o cosa que requiere de algún tipo de atención o asistencia, estando pendiente de sus necesidades y proporcionándole lo necesario para que esté bien o esté en buen estado.
  2. Procurar, a una cosa o persona, la vigilancia o las atenciones necesarias para evitarle algún mal o peligro.

Queda claro a qué se refiere el “cuidado de la casa común” es una obligación porque de este cuidado depende su supervivencia, la supervivencia de los seres vivos y nuestra propia supervivencia, prestando especial atención a los más desfavorecidos, a los más vulnerables. También podemos prestar atención a un pequeño detalle lingüístico del verbo: CUIDE-MOS, está enunciado en plural, se refiere a nosotros, a todos lo que estamos bajo un mismo Sol, a todos los habitantes de la misma casa, lo cual nos hace ser familia, los que habitan en la misma casa están unidos por esa estrecha relación, sin dejar de lado que animales y plantas, agua y aire… también comparten hogar con nosotros. Por tanto “CUIDEMOS LA CASA” nos acerca de una manera espiritual a la hermandad universal, a la fraternidad tal como la vio el hermano Francisco.

«Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm. 8, 22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn. 2, 7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura» (Encíclica ‘Laudato Si’).